El presidente ruso, Vladimir Putin, planteó una nueva oferta que podría transformar el curso de la guerra en Ucrania: exige la cesión completa del Donbás —las regiones de Donetsk y Lugansk— a cambio de detener temporalmente los combates. Esto incluye, según informes, congelar el frente actual en zonas como Jersón y Zaporiyia.
Además de este control territorial, Putin condiciona la paz a que Ucrania permanezca neutral, renunciando a su candidatura para ingresar en la OTAN, y reconozca la soberanía rusa sobre la Crimea. También exige el levantamiento parcial de sanciones occidentales y respaldo a la relevancia del idioma ruso y la Iglesia Ortodoxa Rusa. La propuesta no contempla un alto el fuego inmediato, lo que dificulta su aceptación desde el enfoque ucraniano.
Este plan se reveló tras la cumbre entre Putin y el expresidente estadounidense Donald Trump en Alaska. Según medios occidentales, Trump transmitió esta propuesta al presidente Volodímir Zelenskiy, quien se prepara para una reunión en Washington.
Contexto estratégico y posible impacto
Desde un punto de vista histórico y geopolítico, la exigencia de soberanía sobre el Donbás representa una demanda sin precedentes: Ucrania perdería control efectivo sobre hasta un 20 % de su territorio, desestabilizando el principio de integridad nacional.
Expertos en derecho internacional consultados por Revola.lat coinciden en que estas condiciones son inaceptables: “cualquier arreglo debe incluir un alto el fuego previo y ser negociado con Kiev como parte central del proceso”, resalta la analista Natalia Markova, especializada en resolución de conflictos en Europa del Este.
Por su parte, diplomáticos europeos han respondido con firmeza: no habrá diálogo sobre soluciones territoriales sin garantías claras y participación directa de Ucrania. El consenso continental, expresado por líderes como Macron y Starmer, subraya que los ucranianos están en el centro de la negociación.
Escenarios a futuro
Algunos analistas sugieren dos caminos probables:
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Paz condicionada: Ucrania cede parte de su territorio, recibe garantías internacionales (tal vez de EE.UU. y Europa) mientras se mantiene neutral. Aunque firmemente rechazado por Kiev, se percibe como una salida inevitable si el conflicto se prolonga.
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Negociación fallida: La negativa a aceptar estos términos refuerza la continuación del conflicto. Bajo presión militar y económica, Ucrania resiste reclamando su soberanía plena, mientras Occidente refuerza su apoyo.
Estas propuestas y la mediación estadounidense resitúan la lucha por la paz en Ucrania en un tablero donde se redefinen alianzas, intereses estratégicos y la propia arquitectura de seguridad de Europa.
