En apertura del Congreso, Petro arremete contra el Banco de la República por mantener altas tasas de interés
Durante la instalación del nuevo periodo legislativo 2025-2026, el presidente Gustavo Petro volvió a centrar la atención política y económica del país al cuestionar públicamente la postura del Banco de la República en relación con las altas tasas de interés que aún mantiene el emisor.
En su discurso ante el Congreso, el mandatario criticó lo que calificó como una política monetaria que, en su opinión, frena el crecimiento económico, ahonda la desigualdad y limita el acceso al crédito para los sectores más vulnerables. “En vez de incentivar la inversión y el consumo, se está asfixiando a la economía popular”, señaló.
La intervención revivió la ya tensa relación entre el Ejecutivo y el emisor, reabriendo un debate de fondo sobre la independencia del Banco y su rol frente al desarrollo económico del país.
El trasfondo: política monetaria vs. política social
El Banco de la República ha mantenido su tasa de interés de referencia por encima del 11% durante buena parte del último año, con el objetivo de contener la inflación. Sin embargo, diversos sectores, incluido el gobierno, consideran que esa estrategia ya cumplió su ciclo y que es hora de dar un giro hacia el estímulo económico.
Desde una perspectiva técnica, el Banco ha defendido su postura argumentando que el control de la inflación es una condición necesaria para la estabilidad macroeconómica. No obstante, el presidente Petro plantea una visión diferente: una política monetaria más flexible que permita dinamizar el crédito, fomentar el emprendimiento y activar el empleo.
“Si la inflación ya ha comenzado a ceder, ¿por qué mantener un interés tan alto?”, es la pregunta que repiten analistas cercanos al gobierno, sugiriendo que el emisor podría estar actuando con excesiva cautela o desconectado de las urgencias sociales.
¿Riesgo institucional o debate democrático?
El pronunciamiento de Petro no es el primero. En repetidas ocasiones ha señalado al Banco como una entidad que debe modernizarse y responder más a las necesidades reales del país. Sin embargo, las reacciones no se hicieron esperar. Economistas y sectores de oposición advirtieron que estos discursos pueden erosionar la confianza institucional y afectar la percepción de independencia del emisor frente a los mercados.
En contraste, otras voces sostienen que la crítica pública también es parte del ejercicio democrático, y que ningún organismo del Estado debería estar exento del escrutinio político, especialmente cuando sus decisiones afectan a millones de personas.
El dilema: estabilidad o crecimiento
El país enfrenta un dilema económico clásico: proteger la estabilidad macroeconómica a través de una política monetaria restrictiva, o impulsar la recuperación económica mediante una reducción de las tasas. La solución, según expertos, puede estar en un punto de equilibrio que combine gradualismo monetario con estímulos fiscales bien orientados.
La tensión entre el gobierno y el Banco de la República, lejos de ser un episodio aislado, refleja los desafíos estructurales que enfrenta Colombia para construir un modelo de desarrollo inclusivo sin poner en riesgo su estabilidad financiera.
