Sergio Fajardo, excandidato presidencial y figura destacada del centro político colombiano, ha sido cuestionado por su cercanía con Xavier Domènech, un asesor catalán que previamente colaboró en la campaña presidencial de Gustavo Petro en 2022. La periodista Vicky Dávila lanzó una crítica directa, señalando que Fajardo estaría «rodeándose mal», abriendo un debate sobre las influencias ideológicas y estratégicas dentro del espectro político nacional.
El hecho ha generado inquietudes entre diversos sectores políticos y mediáticos. Domènech, conocido por su papel en movimientos de izquierda en España y por su vínculo con Podemos, ha sido visto como una figura de peso en campañas de tinte progresista. Su participación en la estrategia de Petro y ahora en la de Fajardo plantea interrogantes sobre la coherencia del mensaje político del exgobernador de Antioquia, quien ha intentado mantenerse como una alternativa al populismo de derecha e izquierda.
Contexto y análisis:
Durante años, Fajardo ha cultivado una imagen de moderación, educación y diálogo. Sin embargo, esta nueva asociación podría interpretarse como un giro estratégico, o incluso como una contradicción respecto a su discurso anterior. Para algunos analistas, no es extraño que figuras políticas busquen asesoría internacional para fortalecer su narrativa, pero sí resulta polémico si esa asesoría representa intereses o estilos políticos contrarios a los propios.
La crítica de Dávila también pone en evidencia un tema recurrente en la política colombiana: la influencia de figuras extranjeras en campañas locales. Aunque legal, esta práctica ha sido objeto de debate por sus implicaciones éticas, especialmente cuando los asesores provienen de entornos ideológicos polarizantes.
