La creadora de contenido para adultos Amaranta Hank anunció su intención de participar en la consulta interna del Pacto Histórico para las elecciones de 2026, optando por una precandidatura al Senado de la República de Colombia. Su aspiración ha generado un debate sobre el estigma, la representación política y los derechos de las trabajadoras sexuales en el país.

El anuncio y la indirecta a la clase política
Amaranta Hank publicó en redes sociales un mensaje que circuló ampliamente: “A los que están en el Congreso les encanta morbosearnos… nos invitan a sus fiestas, a que les hablemos de nuestra causa, pero nunca a defenderla”. El comentario marca una crítica directa hacia lo que ella describe como una actitud de doble moral de los sectores políticos frente al trabajo sexual y la visibilidad que esta industria genera.
Adicionalmente, la precandidata señaló que lleva varios años defendiendo a modelos, actrices, creadoras de contenido y trabajadoras de calle frente a “los casos de violencias de las que somos víctimas”. Su campaña, que acompaña con el eslogan “Nos gusta arriba, no abajo”, busca un espacio en las listas electorales cerradas del Pacto Histórico mediante el número 101 en el tarjetón.

Causa, estigma y representación política
La postulación de Amaranta Hank abre una reflexión sobre el lugar que ocupan las trabajadoras sexuales en la política colombiana. Ella sostiene que el estigma social afecta no solo su candidatura sino la vida diaria de miles de mujeres en su industria. Al poner en el centro los derechos laborales, la dignidad y la igualdad, su propuesta busca desplazar el foco del morbo hacia una agenda de reconocimiento y visibilidad.
Reacciones en redes y medios
La aspiración de Amaranta Hank generó una rápida respuesta en redes sociales, donde usuarios y comentaristas debatieron tanto a favor como en contra de que una figura proveniente de la creación de contenido para adultos participe en política. Algunos lo vieron como una oportunidad de renovación en el Congreso; otros lo cuestionaron en función del pasado de la candidata.

Implicaciones para el Pacto Histórico y la política colombiana
La inclusión de Amaranta Hank en la consulta interna del Pacto Histórico representa un cambio en el perfil de quienes aspiran al Congreso: se trata de voces que provienen de ámbitos poco tradicionales de la política. Su presencia interroga los límites de la representación democrática y el modo en que partidos como el Pacto Histórico configuran sus listas para las elecciones legislativas de 2026.
La candidatura plantea también un reto para el partido en términos de cohesión interna, imagen pública y estrategia electoral ante una sociedad que aún mantiene prejuicios sobre el trabajo sexual y sus protagonistas.
Cómo se desarrollará la consulta
La aspirante ha llamado al voto por el número 101 en el tarjetón del Senado para su lista al Pacto Histórico. La consulta interna servirá como filtro para definir las listas definitivas al Congreso y al Senado de cara a las elecciones de 2026. En ese contexto, Amaranta Hank confía en que su campaña logre superar barreras de estigma y movilizar apoyos tanto en el ámbito digital como presencial.
La defensa pública de su precandidatura al Senado por Amaranta Hank exhibe un momento de inflexión en la política colombiana, donde figuras fuera del canon tradicional buscan ocupar espacios de representación y debate.
